Thursday, 10 April 2014

Leyendo en voz alta en la Biblioteca



Leía hoy en la Biblioteca sobre cómo una hada lograba conseguir el color naranja para pintar: frotando las alas de una mariposa color anaranjado brillante.

- ¿Nunca han tocado las alas de una mariposa? Les pregunté.
- Los ojos de los pequeños se iluminaron con una gran sonrisa mientras me decían que no.


Sorprendida y sin saber qué decirles, apenas pude contestarles que el más mínimo roce con sus alas soltaba un fino polvo que quedaba impreso en las yemas de los dedos. A pesar de mi explicación, aún me parecía extraño que un niño nunca hubiese tocado las alas de una mariposa...


- ¿Por que nunca han tocado las alas de una mariposa? Les pregunté curiosa.
- Se mueven muy rápido. Me dijo uno de los asistentes.
- Tendrías que matar la mariposa para poder tocarle las alas. Dijo otro.
- Y no se ven tantas por ahí como para tocarles las alas. Asintió otro con tono sarcástico. Eso me hizo pensar en hace cuánto tiempo no veo una mariposa o tocado sus alas. Supuse que ha pasado mucho tiempo ya porque no recuerdo cuando fue la última vez. 


Medio microsegundo después, los ojos de los pequeños ya no estaban iluminados y estaban esperando a que pasara a la siguiente página. No tuve más remedio que seguir leyéndoles para ver cómo terminaba la historia de la hada pintora. 


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